Angel David Moncaris De Avila·
2 de febrero, 2026
En el día Domingo, 26 de Noviembre del 2023, veinte jóvenes misioneros salieron a la isla de Baru, Cartagena, Colombia para ministrar la palabra de Dios, llevar las Buenas Nuevas de salvación y Dios les dio un tiempo de glorioso. El grupo de jóvenes fueron a encontrarse con sus líderes que habían ido por tierra, más los misioneros se habían ido en una lancha. Al regresar ya tarde, entre ellos, el baterista de la iglesia a la proa, con otro joven llevaban linternas dirigiendo la misión. Venían adorando, alabando y dando gloria a Dios. Cuando de repente fueron impactados por otra lancha. Cayendo al agua heridos la mayoría de ellos, sufrieron diferentes laceraciones. El joven baterista partió con el Señor. El otro joven que iba adelante, no lo encontraron sino tres días después por revelación del Señor del lugar donde se hallaba el cuerpo a uno de los jóvenes. Tres de los jóvenes que no sufrieron heridas en medio de la oscuridad, de las aguas turbias y el oleaje vespertino expandieron sus alas de amor y gran valentía e iban rescatando uno a uno de sus consiervos. Entre estos siervos del Altísimo, estaban nietos de la amada hermana Graciela, quien nos relata el testimonio con lágrimas de alegría, gratitud y también con profundo dolor por la pérdida de dos de los jóvenes. El menor querubín de 13 años, estaba aún en los escombros de aquella abarca inmóvil. Los jóvenes que animaban con palabras del cielo a los que luchaban por su vida en las aguas, les alentaban, pero admirados confirmaban que no habían rescatado a este menor. Él les compartió, “que él vio una multitud de ángeles alrededor de todos y uno de ellos con vestiduras blancas y cabellos largos lo sacó de las aguas lo abrazó y lo tenía abrazado protegiéndolo.” Tres serafines jovencitas, agarradas de uno de los escombros de la lancha, llevadas por el oleaje, fueron vistas por el escuadrón terrenal, que a lo lejos vieron una luz y la fuerza de la fe y el amor de Dios, les llevaron también a rescatarlas. Tres misioneritas que habían compartido el Evangelio de Jesús Cristo. El Señor dijo, en Mateo 24:14
“Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.”
Entre ellos, el nieto de la amada Hermana Graciela, quien continuaba el relato de salvación con melodía celestial, “todos fueron trasladados al hospital local, entre ellos, su Ángel, el nombre de su nieto quien el equipo de médicos confirmaron que los pulmones estaban llenos de agua. Toda la iglesia alrededor del mundo se movió en compasión y a clamar al Dios Vivo. Exámenes horas después, confirmaban otro milagro. Ángel de 16 años, podía asistir con su clase graduanda de Bachillerato. Y así dar testimonio de Jesús El Salvador. Como Ángel, todos los jóvenes han recibido del cielo el TESTIMONIO de vida para alcanzar “a todo el mundo”. Dios envió su escuadrón celestial para cooperar con la obra de rescate y promulgación del Evangelio. Jóvenes que llevarán el Nombre sobre todo Nombre al mundo.
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¿No son todos espíritus ministradores, enviados para servicio a favor de los que serán herederos de la salvación? (Hebreos 1:14). Los ministros de fuego, acudieron a asistir a los herederos del Evangelio, a Los ángeles sobre las Aguas de Salvación.